Los sesgos cognitivos son patrones sistemáticos de desviación respecto a la norma o la racionalidad en el juicio humano. Se estudian principalmente en psicología, sociología y economía del comportamiento, y explican por qué las personas —incluso siendo inteligentes y bien informadas— toman decisiones que se alejan de lo que sería estrictamente lógico o probabilísticamente correcto.
Estos sesgos surgen en gran parte de las heurísticas: atajos mentales que el cerebro utiliza para producir juicios y decisiones rápidas sin tener que analizar toda la información disponible. Pueden manifestarse como sesgos «fríos» (puro ruido en el procesamiento de información) o «calientes» (motivados por el deseo, el miedo o el pensamiento ilusorio), y ambos efectos pueden coexistir. También existe cierta controversia sobre si todos los sesgos son necesariamente perjudiciales: algunos, como el sesgo de confirmación al conocer a otra persona, pueden cumplir funciones sociales útiles.
La investigación sobre sesgos cognitivos es extensa y reproducible, aunque persisten debates sobre cómo clasificarlos o explicarlos. Este artículo organiza la lista siguiendo la taxonomía propuesta por Dimara, Franconeri, Plaisant, Bezerianos y Dragicevic (2020), que agrupa los sesgos según el tipo de tarea cognitiva en la que aparecen: estimación, decisión, evaluación de hipótesis, atribución causal, recuerdo y reporte de opiniones. Dentro de esas tareas, los sesgos también suelen clasificarse en cinco «sabores»: asociación (conexión entre piezas de información), línea base (comparación con un estándar percibido), inercia (resistencia a cambiar algo ya establecido), resultado (qué tan bien se alinea algo con un resultado esperado) y perspectiva propia (influencia del propio punto de vista).
Sesgos en tareas de estimación
En las tareas de estimación o juicio, las personas deben calcular el valor de una cantidad. Estos son algunos de los sesgos más comunes en ese proceso:
- Efecto estético-usabilidad: tendencia a percibir las cosas atractivas como más fáciles de usar.
- Sustitución de atributos: cuando un juicio complejo se reemplaza mentalmente por otro más fácil de calcular, sin que la persona sea consciente de ello.
- Heurística de disponibilidad: sobreestimar la probabilidad de eventos que vienen más fácilmente a la memoria, ya sea por ser recientes, inusuales o emocionalmente intensos.
- Falacia de la conjunción: asumir que condiciones específicas son más probables que una versión más general de esas mismas condiciones.
- Brecha de empatía caliente-fría: subestimar cuánto influyen los impulsos viscerales (hambre, miedo, deseo) sobre las propias actitudes y decisiones.
- Taquipsiquia: distorsión en la percepción del tiempo, que puede parecer que se acelera o se ralentiza.
- Sesgo de ahorro de tiempo: subestimar el tiempo que se ahorra al aumentar la velocidad desde un punto bajo, y sobreestimarlo al aumentar desde un punto ya alto.
- Síndrome de Travis: sobreestimar la importancia del presente respecto al pasado.
- Sesgo de anclaje: apoyarse en exceso en el primer dato recibido sobre un tema al tomar decisiones posteriores.
- Falacia de la tasa base: ignorar la información estadística general y enfocarse solo en el caso particular.
- Efecto Dunning-Kruger: las personas con poca habilidad tienden a sobreestimar su competencia, mientras que los expertos tienden a subestimar la suya.
- Falacia del jugador: creer que eventos aleatorios pasados afectan la probabilidad de eventos futuros independientes.
- Efecto difícil-fácil: sobreestimar la capacidad propia para tareas difíciles y subestimarla para tareas fáciles.
- Falacia de la mano caliente: creer que quien tuvo éxito reciente en un evento aleatorio tiene más probabilidades de repetirlo.
- Insensibilidad al tamaño de la muestra: subestimar la variabilidad natural en muestras pequeñas.
- Sesgo interoceptivo (efecto del juez hambriento): que señales corporales internas (hambre, cansancio) afecten juicios sobre asuntos externos no relacionados.
- Conservadurismo o sesgo regresivo: recordar valores extremos como menos extremos de lo que realmente fueron.
- Efecto de subaditividad: estimar que la probabilidad de un evento es menor que la suma de sus componentes.
- Sesgo sistemático: distorsión del juicio cuando los objetos comparados sufren efectos de regresión desiguales.
- Sesgo de unidad: percibir la porción o cantidad estándar sugerida (por ejemplo, de comida) como la adecuada, aunque sea excesiva.
- Ley de Weber-Fechner: dificultad para percibir y comparar pequeñas diferencias dentro de cantidades grandes.
- Sesgo de conservadurismo (revisión de creencias): revisar las propias creencias de forma insuficiente ante nueva evidencia.
- Expectativa exagerada: tendencia a esperar resultados más extremos de los que realmente ocurren.
- Sesgo hedónico de recuerdo salarial: quienes están satisfechos con su sueldo tienden a sobreestimarlo, y quienes están insatisfechos, a subestimarlo.
- Ilusión de validez: sobreestimar la precisión de los propios juicios, sobre todo cuando la información disponible es consistente entre sí.
- Sesgo de impacto: sobreestimar la duración o intensidad de futuros estados emocionales.
- Sesgo de resultado: juzgar una decisión por su desenlace final en lugar de por la calidad del razonamiento en el momento en que se tomó.
- Falacia de planificación: subestimar sistemáticamente el tiempo que tomará completar una tarea.
- Sesgo de restricción: sobreestimar la propia capacidad de resistir la tentación.
- Sesgo de sobrepercepción / subpercepción sexual: sobreestimar o subestimar el interés sexual de otra persona hacia uno mismo.
- Maldición del conocimiento: a las personas bien informadas les resulta muy difícil ponerse en el lugar de quienes saben menos sobre un tema.
- Sesgo de incentivos extrínsecos: atribuir a otros motivaciones externas (situacionales) mientras uno mismo se percibe motivado por razones internas.
- Efecto de falso consenso: sobreestimar el grado en que los demás están de acuerdo con uno.
- Ilusión de transparencia: sobreestimar cuánto conocen los demás nuestro estado mental interno.
- Cinismo ingenuo: esperar más sesgo egocéntrico en los demás que en uno mismo.
- Sesgo de optimismo: subestimar la probabilidad de resultados negativos y sobreestimar los positivos.
- Sesgo de homogeneidad del exogrupo: percibir a los miembros de otros grupos como más parecidos entre sí de lo que realmente son.
- Sesgo de pesimismo: sobreestimar la probabilidad de que ocurran cosas malas.
- Efecto foco (spotlight effect): sobreestimar cuánto notan los demás nuestra apariencia o comportamiento.
- Efecto peor que el promedio: creer que uno es peor que los demás en tareas que resultan difíciles.
Sesgos en tareas de decisión
En las tareas de decisión, las personas eligen una opción entre varias alternativas. Aquí es donde aparecen algunos de los sesgos más estudiados en economía del comportamiento:
- Efecto ambigüedad: evitar opciones cuya probabilidad de éxito es desconocida, aunque el resultado esperado sea similar al de otras opciones.
- Sesgo de autoridad: atribuir mayor precisión a la opinión de una figura de autoridad, más allá de su contenido real.
- Sesgo de automatización: depender en exceso de sistemas automatizados, lo que puede llevar a que información errónea generada por la máquina anule decisiones correctas.
- Efecto por defecto: favorecer la opción preseleccionada cuando se presentan varias alternativas.
- Aversión al temor (dread aversion): el temor genera el doble de impacto emocional que el disfrute equivalente, igual que ocurre con las pérdidas frente a las ganancias.
- Efecto de encuadre (framing): llegar a conclusiones distintas según cómo se presente la misma información.
- Descuento hiperbólico: preferir con más fuerza las recompensas inmediatas frente a las futuras, lo que genera decisiones inconsistentes en el tiempo.
- Desvanecimiento de la compasión: comportarse con más compasión hacia una sola víctima identificable que hacia un gran número de víctimas anónimas.
- Aversión a la pérdida: el malestar de perder algo pesa más que la satisfacción de ganar algo equivalente (relacionado con la falacia del costo hundido).
- Negligencia de la probabilidad: ignorar por completo la probabilidad al decidir bajo incertidumbre.
- Cambio de elección no adaptativo: evitar una elección anterior que resultó mal, aunque siga siendo la opción óptima («gato escaldado del agua fría huye»).
- Sesgo de prevención: percibir que el dinero invertido en prevención «compra» más seguridad que el mismo dinero invertido en detección y respuesta, aunque ambas inversiones sean igual de efectivas.
- Efecto de pseudocerteza: tomar decisiones más aversas al riesgo cuando el resultado esperado es bueno, y más buscadoras de riesgo cuando es malo.
- Compensación del riesgo (efecto Peltzman): asumir más riesgos cuando aumenta la percepción de seguridad.
- Sesgo de riesgo cero: preferir reducir un riesgo pequeño a cero antes que lograr una reducción mayor en un riesgo más grande.
- Sesgo de acción: sentir la necesidad de actuar frente a un problema aunque no hacer nada sea más efectivo.
- Sesgo aditivo: resolver problemas añadiendo elementos, incluso cuando quitar sería la mejor solución.
- Efecto señuelo (decoy effect): que la preferencia entre dos opciones cambie al introducir una tercera opción claramente inferior.
- Efecto del orden en la papeleta: los candidatos listados primero suelen recibir una pequeña ventaja de votos.
- Efecto animadora (cheerleader effect): las personas parecen más atractivas en grupo que de forma aislada.
- Efecto de compromiso: las elecciones cambian según se presenten como opciones extremas o promedio.
- Efecto denominación: gastar más dinero cuando está fraccionado en unidades pequeñas (monedas) que en unidades grandes (billetes).
- Efecto disposición: vender rápido los activos que ganaron valor y resistirse a vender los que perdieron valor.
- Sesgo de distinción: percibir dos opciones como más diferentes cuando se evalúan juntas que cuando se evalúan por separado.
- Efecto «menos es mejor»: preferir un conjunto más pequeño cuando se evalúa por separado, pero no cuando se evalúa junto a uno más grande.
- Ilusión del dinero: centrarse en el valor nominal del dinero en lugar de en su poder adquisitivo real.
- Efecto fantasma: que las elecciones se vean afectadas por opciones dominantes que en realidad no están disponibles.
- Sesgo de normalidad: negarse a planificar o reaccionar ante un desastre que nunca ha ocurrido antes.
- Sesgo de proyección: sobreestimar cuánto compartirá el «yo futuro» las preferencias y valores actuales.
- Negligencia del alcance: ser insensible al tamaño real de un problema al evaluarlo (por ejemplo, pagar lo mismo por salvar 2.000 o 20.000 vidas).
- Aversión a retroceder (doubling-back aversion): evitar desandar pasos o reiniciar una tarea aunque eso ahorre tiempo, porque se percibe como perder el progreso ya hecho.
- Efecto dotación (endowment effect): exigir mucho más para desprenderse de un objeto de lo que se pagaría por adquirirlo.
- Escalada de compromiso: justificar una inversión creciente en una decisión por la inversión previa, aunque haya evidencia de que fue errónea (falacia del costo hundido).
- Fijeza funcional: limitarse a usar un objeto solo de la forma en que tradicionalmente se usa.
- Efecto de mera exposición: expresar más agrado por algo simplemente por estar familiarizado con ello.
- Sesgo de continuación del plan: no reconocer que el plan original ya no es adecuado ante una situación cambiante.
- Reflejo de Semmelweis: rechazar nueva evidencia que contradice un paradigma establecido.
- Sesgo de información compartida: en grupos, dedicar más tiempo a discutir información que todos ya conocen que a la información que solo algunos poseen.
- Sesgo de statu quo: preferir que las cosas se mantengan tal como están.
- Efecto de la ruta conocida: subestimar el tiempo que toma recorrer rutas familiares y sobreestimar el de rutas desconocidas.
- Sesgo del presente: dar más peso a los pagos cercanos en el tiempo al comparar dos momentos futuros.
- Reactancia: el impulso de hacer lo contrario de lo que alguien pide, por resistirse a una limitación percibida de la libertad de elección.
- Justificación del esfuerzo (efecto IKEA): atribuir mayor valor a un resultado cuando costó esfuerzo lograrlo, como ocurre con los muebles que uno arma por sí mismo.
- Ley del instrumento: depender en exceso de una herramienta o método conocido, ignorando alternativas mejores («si solo tienes un martillo, todo parece un clavo»).
- «No inventado aquí»: rechazar productos, investigaciones o conocimientos desarrollados fuera del propio grupo.
- Devaluación reactiva: desvalorizar una propuesta solo porque proviene de un adversario.
- Sesgo de comparación social: al decidir, favorecer a candidatos que no compiten con las propias fortalezas.
Sesgos en la evaluación de hipótesis
En esta categoría, las personas determinan si una afirmación es verdadera o falsa:
- Sesgo de detección de agentes: tendencia a suponer una intervención intencional de un ser consciente detrás de los eventos.
- Cascada de disponibilidad: un proceso autorreforzado en el que una creencia colectiva gana credibilidad por su repetición constante en el discurso público.
- Disonancia cognitiva: la percepción de información contradictoria y el desgaste mental que provoca.
- Sesgo de fuente común: combinar o comparar estudios que comparten fuente, metodología o datos, sin tener eso en cuenta al interpretarlos.
- Creencias previas falsas (false priors): ideas o conocimientos iniciales que interfieren en la evaluación imparcial de nueva evidencia.
- Heurística de fluidez: si una idea se procesa de forma más fluida o elegante, se percibe como más valiosa o creíble, sea o no lógica.
- Pensamiento de grupo (groupthink): el deseo de armonía dentro de un grupo lleva a decisiones irracionales al suprimir puntos de vista disidentes.
- Groupshift: tendencia a que las decisiones grupales sean más arriesgadas o más conservadoras que las que tomaría el grupo individualmente, si ya existía cierta inclinación previa.
- Ilusión de profundidad explicativa: creer que se entiende un tema mucho mejor de lo que realmente se entiende.
- Efecto de verdad ilusoria: creer que una afirmación es verdadera simplemente porque es fácil de procesar o se ha repetido varias veces.
- Igualación de probabilidades (probability matching): emparejar de forma subóptima la probabilidad de elección con la probabilidad de recompensa.
- Efecto rima-razón: las afirmaciones que riman se perciben como más verdaderas.
- Sesgo de cuantificación: dar más peso a las métricas medibles que a los valores que no se pueden cuantificar.
- Sesgo de relevancia (salience bias): centrarse en lo más llamativo o emocionalmente impactante e ignorar lo que pasa desapercibido.
- Efecto «decirlo es creerlo»: comunicar un mensaje ajustado a la audiencia puede terminar haciendo que uno lo identifique como su propio pensamiento.
- Sesgo de selección: cuando los miembros de una muestra estadística no se eligen completamente al azar, lo que la vuelve poco representativa.
- Efecto de subaditividad: juzgar que la probabilidad del conjunto es menor que la suma de sus partes.
- Sesgo de verdad (truth bias): la inclinación a creer, en cierta medida, lo que otra persona comunica, sea o no verdad.
- Efecto Barnum (o Forer): dar alta credibilidad a descripciones de personalidad vagas y genéricas cuando se presentan como hechas «a medida» (explica en parte la aceptación de la astrología o la grafología).
- Sesgo de creencia: que la evaluación de la solidez lógica de un argumento se vea sesgada por lo creíble que resulta su conclusión.
- Paradoja de Berkson: malinterpretar experimentos estadísticos que involucran probabilidades condicionales.
- Ilusión de agrupamiento: sobreestimar la importancia de rachas o patrones dentro de grandes conjuntos de datos aleatorios.
- Sesgo de confirmación: buscar, interpretar y recordar información de manera que confirme las propias ideas previas.
- Sesgo de congruencia: poner a prueba las hipótesis solo de forma directa, sin considerar hipótesis alternativas.
- Negligencia de extensión: no tener suficientemente en cuenta el tamaño de la muestra al evaluar un resultado.
- Sesgo de género: conjunto de sesgos implícitos que discriminan según el género, por ejemplo asumir que las mujeres son menos aptas para trabajos que requieren alta capacidad intelectual.
- Correlación ilusoria: percibir de forma incorrecta una relación entre dos eventos que en realidad están relacionados por coincidencia.
- Sesgo de información: buscar información aunque no vaya a influir en ninguna acción.
- Efecto de expectativa del observador: cuando un investigador espera cierto resultado y, sin darse cuenta, manipula el experimento o interpreta mal los datos para encontrarlo.
- Efecto de exceso de confianza: confianza excesiva en las propias respuestas; por ejemplo, respuestas calificadas como «99% seguras» resultan erróneas hasta un 40% de las veces.
- Pareidolia: percibir patrones significativos (rostros, formas) en estímulos vagos o aleatorios.
- Validación subjetiva: percibir una afirmación como verdadera si la propia creencia necesita que lo sea.
- Sesgo del superviviente: concentrarse en quienes «sobrevivieron» a un proceso, pasando por alto a quienes no lo hicieron por su falta de visibilidad.
- Sesgo inconsciente o implícito: actitudes y estereotipos que se atribuyen automáticamente a otras personas o grupos, sin que la persona sea consciente de ello.
- Sesgo de selección de valor: depender de datos numéricos existentes al razonar en un contexto poco familiar, aunque requiera cálculo o manipulación numérica.
Sesgos de atribución causal
Estos sesgos aparecen cuando las personas tratan de explicar las causas de una conducta o un evento:
- Apofenia: percibir conexiones significativas entre elementos que no están relacionados.
- Sesgo de similitud asumida: suponer que los demás comparten más rasgos con uno mismo de los que realmente comparten.
- Sesgo de negligencia del contexto: pasar por alto el contexto humano de los desafíos tecnológicos.
- Sesgo de negligencia del dominio: descuidar el conocimiento especializado relevante al resolver problemas interdisciplinarios.
- Sesgo de corporeidad (embodiment bias): atribuir significado o propiedades a objetos o eventos según las capacidades físicas del propio cuerpo.
- Sesgo de atribución forma-función: en la interacción humano-robot, basar las expectativas sobre un robot en su apariencia y no en su función real.
- Falacia de G.I. Joe: creer que conocer un sesgo cognitivo es suficiente para superarlo.
- Error de atribución grupal: creer que las características de un miembro reflejan al grupo entero, o que las decisiones grupales reflejan las preferencias individuales aunque la evidencia diga lo contrario.
- Sesgo de atribución hostil: interpretar el comportamiento ajeno como intencionalmente hostil, incluso cuando es ambiguo o inofensivo.
- Ilusión de control: sobreestimar el grado de influencia propia sobre eventos externos.
- Sesgo de intencionalidad: juzgar las acciones humanas como intencionales más que accidentales.
- Falacia del mundo justo: creer que el mundo es fundamentalmente justo, lo que lleva a racionalizar una injusticia como merecida por la víctima.
- Motonormatividad: asumir que el uso del automóvil es una norma social sin nada de especial, minimizando sus daños frente a otros comportamientos.
- Ceguera vegetal (plant blindness): ignorar las plantas del entorno y no reconocer su utilidad para la vida.
- Sesgo pro-innovación: optimismo excesivo sobre la utilidad de una invención, sin identificar sus límites o debilidades.
- Sesgo de proporcionalidad: suponer que los grandes eventos deben tener grandes causas, lo que puede favorecer la aceptación de teorías conspirativas.
- Sesgo puritano: atribuir un resultado negativo a una deficiencia moral individual en lugar de considerar factores sociales más amplios.
- Surrogación: perder de vista el concepto estratégico que una métrica pretendía representar y empezar a actuar como si la métrica fuera el objetivo en sí.
- Justificación del sistema: tendencia a defender y reforzar el statu quo social, económico o político.
- Sesgo teleológico: atribuir propósito de forma generalizada a entidades o eventos que no surgieron de una acción dirigida a un fin.
- Ilusión del pavo (turkey illusion): ausencia de expectativa ante rupturas súbitas de tendencia en desarrollos que parecían continuos.
- Sesgo actor-observador: explicar el comportamiento ajeno resaltando la personalidad y minimizando la situación, y hacer lo contrario al explicar el propio comportamiento.
- Hipótesis de atribución defensiva: atribuir más culpa a una persona involucrada en un incidente cuanto más distinta se percibe de quien juzga.
- Sesgo egocéntrico: recordar el pasado de forma favorable a uno mismo, como recordar mejores calificaciones de las que realmente se obtuvieron.
- Sesgo del experimentador: tendencia de los investigadores a creer y publicar datos que confirman sus expectativas, y a descartar los que las contradicen.
- Sesgo de falsa singularidad: ver los propios proyectos y a uno mismo como más excepcionales de lo que realmente son.
- Error fundamental de atribución: sobreestimar las explicaciones basadas en la personalidad ajena y subestimar la influencia de la situación.
- Sesgo de endogrupo: dar trato preferencial a quienes se perciben como miembros del propio grupo.
- Ilusión de objetividad: creer que uno mismo es más objetivo e imparcial que los demás.
- Efecto avestruz: evitar reconocer una situación evidentemente mala para no enfrentar el malestar que eso provocaría.
- Favoritismo hacia el exogrupo: que algunos grupos socialmente desfavorecidos expresen actitudes favorables hacia otros grupos distintos al propio.
- Efecto Pigmalión: las expectativas de los demás sobre una persona terminan afectando su desempeño real.
- Percepción selectiva: que las expectativas propias condicionen lo que se percibe.
- Sesgo autoservicial (self-serving bias): atribuirse más responsabilidad por los éxitos que por los fracasos.
- Error de atribución última: similar al error fundamental de atribución, pero aplicado a un grupo entero en lugar de a un individuo.
Sesgos de memoria y recuerdo
En las tareas de recuerdo, las personas deben recordar o reconocer material previo:
- Extensión de límites (boundary extension): recordar el fondo de una imagen como más amplio de lo que era.
- Amnesia infantil: conservar pocos recuerdos de antes de los cuatro años.
- Sesgo de consistencia: recordar de forma incorrecta las propias actitudes pasadas como si se parecieran a las actuales.
- Efecto de contraste: que la percepción de un estímulo cambie según se compare con otro observado recientemente.
- Criptomnesia: confundir un recuerdo con un pensamiento o idea original, sin tener conciencia subjetiva de que en realidad es un recuerdo.
- Olvido dependiente de claves: que la memoria dependa del contexto, de modo que los recuerdos fuera de contexto son más difíciles de recuperar.
- Efecto Google: olvidar más fácilmente información que se sabe se puede buscar en internet.
- Negligencia de la duración: no tener en cuenta la duración de una experiencia al valorarla.
- Sesgo de desvanecimiento afectivo: la emoción asociada a recuerdos desagradables se desvanece más rápido que la asociada a recuerdos agradables.
- Falso recuerdo: confundir la imaginación con un recuerdo real.
- Efecto del humor: los contenidos humorísticos se recuerdan con más facilidad que los que no lo son.
- Asociación implícita: la velocidad para relacionar palabras depende de qué tan asociadas estén entre sí.
- Efecto de intervalo (lag effect): se aprende mejor cuando el estudio se distribuye en el tiempo, en lugar de concentrarlo en una sola sesión.
- Efecto de niveles de procesamiento: los distintos métodos de codificar información en la memoria tienen distinta efectividad.
- Nivelación y afilado: distorsiones de la memoria por la pérdida de detalles con el tiempo, junto con la exageración de otros detalles que se resaltan.
- Inhibición de la memoria: que mostrar algunos elementos de una lista dificulte recordar los demás.
- Efecto de desinformación: que la memoria se vuelva menos precisa por interferencia de información posterior al evento (relacionado con el efecto de influencia continuada, cuando la desinformación sigue influyendo aunque se corrija después).
- Efecto de modalidad: mejor recuerdo de los últimos elementos de una lista cuando se recibieron de forma oral en lugar de escrita.
- Ceguera de repetición: dificultad inesperada para recordar más de una instancia dentro de una secuencia visual.
- Sesgo de memoria congruente con el estado de ánimo: mejor recuerdo de la información que coincide con el estado de ánimo actual.
- Efecto del siguiente en la fila: al hablar por turnos en un orden establecido, recordar peor las palabras de quien habló justo antes que uno.
- Efecto de pista parcial de lista: que mostrar algunos elementos de una lista y recuperar uno dificulte recordar los demás.
- Regla del pico y el final (peak-end rule): percibir una experiencia según su momento más intenso y su desenlace, más que por su promedio.
- Persistencia: la reaparición no deseada de recuerdos de un evento traumático.
- Efecto Perky: que imágenes reales influyan en imágenes imaginadas, o se recuerden erróneamente como imaginadas y no reales.
- Efecto de superioridad de la imagen: los conceptos aprendidos mediante imágenes se recuerdan con más facilidad que los aprendidos por su forma escrita.
- Efecto de positividad: tendencia de los adultos mayores a favorecer la información positiva sobre la negativa en sus recuerdos.
- Efecto de dificultad de procesamiento: la información que cuesta más procesar se recuerda mejor.
- Repunte de reminiscencia: recordar más eventos personales de la adolescencia y la juventud que de otras etapas de la vida.
- Criptomnesia social: olvidar cómo y quién impulsó un cambio social, aunque se recuerde que el cambio ocurrió.
- Confusión de fuente: confundir recuerdos episódicos con otra información, generando recuerdos distorsionados.
- Efecto de espaciado: mejor recuerdo cuando la exposición a la información se repite a lo largo de un período extenso.
- Efecto de sufijo: disminución del efecto de recencia cuando se agrega un elemento sonoro al final de una lista que no hace falta recordar.
- Sugestionabilidad: confundir ideas sugeridas por quien pregunta con un recuerdo propio.
- Efecto telescópico: percibir los eventos recientes como más lejanos en el tiempo, y los lejanos como más recientes.
- Efecto de la prueba (testing effect): se recuerda mejor la información reescrita que la simplemente releída.
- Fenómeno de «en la punta de la lengua»: poder recordar partes de algo sin lograr recordar el conjunto completo.
- Efecto verbatim: recordar mejor la idea general de lo que alguien dijo que sus palabras exactas.
- Efecto Zeigarnik: las tareas incompletas o interrumpidas se recuerdan mejor que las completadas.
- Efecto de rareza: el material extraño o inusual se recuerda mejor que el común.
- Ilusión de frecuencia (fenómeno Baader-Meinhof): una vez que se nota algo por primera vez, parece aparecer con una frecuencia improbable poco después.
- Efecto de longitud de lista: se recuerda un porcentaje menor de una lista larga, aunque el número absoluto de elementos recordados aumente.
- Sesgo de negatividad: mejor recuerdo de las experiencias desagradables que de las agradables.
- Efecto de primacía: los elementos al inicio de una lista se recuerdan con más facilidad.
- Efecto de recencia: los elementos al final de una lista se recuerdan con más facilidad.
- Efecto de posición serial: se recuerdan mejor los elementos del final, luego los del principio, y peor los del medio.
- Efecto Von Restorff: un elemento que se destaca del resto se recuerda mejor que los demás.
- Sesgo atencional: que la percepción se vea afectada por pensamientos recurrentes.
- Sesgo de estereotipo: memoria distorsionada hacia estereotipos, por ejemplo raciales o de género.
- Sesgo de apoyo a la elección: recordar las propias decisiones como mejores de lo que realmente fueron.
- Declinismo: tendencia a ver el pasado con nostalgia y el futuro de forma desfavorable.
- Recuerdo eufórico: recordar experiencias pasadas de forma favorable, pasando por alto lo malo que también ocurrió.
- Sesgo retrospectivo (hindsight bias): el efecto de «yo lo sabía desde el principio», percibir los eventos pasados como predecibles después de que ocurrieron.
- Ilusión de recencia: creer que un fenómeno notado recientemente es en sí mismo reciente, cuando en realidad es antiguo (frecuente en fenómenos del lenguaje).
- Retrospección color de rosa: recordar el pasado como mejor de lo que realmente fue.
- Efecto de cruce racial: dificultad para identificar a personas de una raza distinta a la propia.
- Diferencias de género en la memoria de testigos: tendencia a recordar más detalles de personas del mismo género.
- Efecto de generación: la información autogenerada se recuerda mejor que la generada por otros.
- Sesgo de ubicación (placement bias): recordarse a uno mismo como mejor que los demás en tareas donde uno se autoevalúa por encima del promedio, y como peor en tareas donde se autoevalúa por debajo.
- Efecto de autorreferencia: los recuerdos relacionados con uno mismo se recuerdan mejor que información similar sobre otras personas.
Sesgos cognitivos en el reporte de opiniones
En estas tareas, las personas responden preguntas sobre sus creencias u opiniones políticas, morales o sociales:
- Efecto halo: que un rasgo bueno o malo de una persona «contamine» la percepción de sus otras características.
- Efecto de credencial moral: quien hace algo bueno se da a sí mismo permiso para ser menos bueno después.
- Sesgo de negatividad (en juicios sociales): los juicios sociales se ven más influenciados por información negativa que positiva.
- Efecto boomerang (backfire effect): reaccionar ante evidencia que contradice una creencia reforzándola aún más.
- Ilusión de fin de la historia: creer que uno cambiará menos en el futuro de lo que ha cambiado en el pasado, sin importar la edad.
- Sesgo de omisión: juzgar las acciones dañinas como peores, moralmente, que las omisiones igual de dañinas.
- Efecto de arrastre (bandwagon effect): hacer o creer algo porque muchas otras personas lo hacen o lo creen.
- Sesgo de cortesía: dar una opinión más socialmente aceptable que la propia opinión real, para no ofender a nadie.
- Ilusión de aprendizaje: la falsa creencia de haber adquirido conocimiento real por el simple hecho de «entender» algo.
- Suerte moral: atribuir mayor o menor valor moral a una acción según el resultado del evento, más que según la intención.
- Hipótesis del esfuerzo malinterpretado: percibir el esfuerzo como sinónimo de mal aprendizaje.
- Sesgo de deseabilidad social: sobrerreportar rasgos o conductas socialmente valoradas y subreportar las mal vistas.
- Estereotipado: esperar que un miembro de un grupo tenga ciertas características sin tener información real sobre esa persona.
- Efecto «las mujeres son maravillosas»: tendencia a asociar más atributos positivos con las mujeres que con los hombres.
- Pensamiento antropocéntrico: usar analogías humanas como base para razonar sobre fenómenos biológicos menos familiares.
- Antropomorfismo: atribuir rasgos, emociones o intenciones humanas a animales, objetos o conceptos abstractos.
- Efecto Benjamin Franklin: quien ha hecho un favor a alguien es más propenso a hacerle otro favor que si hubiera sido el receptor del favor.
- Punto ciego del sesgo: verse a uno mismo como menos sesgado que los demás, o identificar más fácilmente los sesgos ajenos que los propios.
- Ilusión de conocimiento asimétrico: creer que uno conoce a los demás mejor de lo que ellos lo conocen a uno.
- Superioridad ilusoria: sobreestimar las propias cualidades deseables y subestimar las indeseables, en comparación con los demás (también llamado «efecto Lake Wobegon»).
- Síndrome del impostor: dudar de las propias habilidades y logros, con un miedo persistente a ser «descubierto» como un fraude.
- Realismo ingenuo: creer que uno ve la realidad tal cual es, de forma objetiva, y que quienes no están de acuerdo son ignorantes, irracionales o sesgados.
- Efecto de tercera persona: creer que los mensajes de los medios de comunicación afectan más a los demás que a uno mismo.
- Sesgo de atribución de rasgos: verse a uno mismo como variable en personalidad y estado de ánimo, mientras se percibe a los demás como mucho más predecibles.
- Sesgo de suma cero: percibir una situación como un juego de suma cero, donde la ganancia de alguien implica necesariamente la pérdida de otro, aunque no sea así.
Por qué vale la pena conocer estos sesgos
El catálogo de sesgos cognitivos no es solo una curiosidad académica: entender estos patrones ayuda a diseñar mejores interfaces, escribir contenido más persuasivo de forma ética, tomar mejores decisiones técnicas y de negocio, e interpretar con más cuidado los datos y las métricas propias. Vale la pena recordar, eso sí, la advertencia que encierra la propia lista: conocer un sesgo no basta para superarlo (la llamada «falacia de G.I. Joe»), así que la mejor defensa suele ser diseñar procesos, checklists y revisiones que no dependan únicamente de la fuerza de voluntad individual.
Fuente: adaptado y traducido de «List of cognitive biases», Wikipedia, contenido bajo licencia CC BY-SA.











