Los medios sociales estan cambiando la política

Redes sociales en la politica

Las plataformas digitales ocuparon un lugar central en el proceso electoral cuando el ex presidente Barack Obama las utilizó para llegar a los votantes jóvenes y ganar la presidencia en 2008. Desde entonces, su creciente uso e influencia también ha despertado alarmas en forma de una posible interferencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016.

Recientemente, el representante Rick Crawford (R-Ark.) pidió una nueva plataforma que permita a los funcionarios electos y sus electores participar de maneras más productivas y mutuamente beneficiosas.

“Las plataformas de medios sociales que tenemos hoy en día generalmente no crean el tipo de discurso productivo útil para la representación precisa y el buen gobierno”, escribió Crawford, atribuyendo sus deficiencias al motivo de la ganancia de los proveedores. A continuación, pidió la creación de “un debate basado en ideas en un espacio donde el dinero no abrume y distorsione el proceso”.

Necesitamos crear una plataforma que no esté totalmente impulsada por el dinero. Sin embargo, antes de que la tecnología pueda ser construida, necesitamos reconocer cuáles son nuestras metas para un disruptor tecnológico que mejore la democracia. He aquí algunas ideas sobre cómo sería una plataforma de este tipo:

Promover el diálogo productivo y civil entre los funcionarios electos y los votantes

Todos sabemos que la etiqueta y la civilidad se convierten rápidamente en víctimas en Internet, y la normalización de estos intercambios hostiles están sangrando en el mundo real de maneras perturbadoras y perjudiciales.

Los usuarios acuden en masa a plataformas que les ofrecen la máxima libertad de expresión: ¿Qué se puede hacer para atraer a usuarios serios y cívicos a participar en el discurso político en línea, protegiendo al mismo tiempo su libertad de expresión?

Veamos dos plataformas muy diferentes, Twitter y Nextdoor.

Nextdoor no es perfecto, pero la comunicación entre los usuarios es consistentemente menos hostil que en Twitter. Una posible razón puede ser la falta de anonimato. Nextdoor requiere que se muestren los nombres reales de los usuarios y conecta a las personas que viven muy cerca. Tal vez una plataforma tecnológica dirigida a aumentar el discurso político civil debe seguir un modelo similar.

Alentar al gobierno y a los funcionarios electos a responder a las preocupaciones de los electores directamente en la plataforma en (casi) tiempo real.

No necesitamos ir más allá de Facebook y Twitter para encontrar modelos que proporcionen a individuos y grupos pequeños respuestas de entidades más grandes.

La gente utiliza los medios sociales para hablar públicamente con las marcas y las corporaciones, particularmente para quejarse de los problemas o exigir una reparación de los agravios. Una queja sin respuesta hace que parezca que una marca no se preocupa por sus clientes, y lo mismo ocurre en política.

Necesitamos una plataforma política civil donde la gente pueda comunicarse públicamente con sus funcionarios electos, y los funcionarios electos (o su personal) puedan responder a sus electores en casi tiempo real.

Promover la participación cívica masiva online y offline

Se ha dicho que Estados Unidos no tiene gobierno por mayoría, sino por la mayoría de los que participan. Cualquier nueva tecnología que refuerce los principios democráticos debe aumentar la participación en el mundo real.

Una cosa es twittear sobre un evento político o publicar una misiva en Facebook, pero el impacto de esas acciones cívicas es a menudo mínimo a menos que esa energía se transfiera al mundo real.

Eventbrite vió un aumento del 30 por ciento en los eventos de activismo político en 2017, y el número de personas que participaron en esos eventos casi se duplicó en un 93 por ciento a partir de 2016.

La nueva tecnología cívica debe traducirse en un cambio en el mundo real.

Motivar la acción entre elecciones

En la actualidad, los pedidos de acción política más ruidosos y difundidos sólo se escuchan durante las temporadas electorales (la famosa fiesta de la democracia y bla bla bla). Los candidatos, partidos e intereses especiales necesitan su voto y están dispuestos a gastar generosamente en mensajes de los medios de comunicación para que el conteo de votos en las urnas sea siempre a su favor.

 

 

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